Enrique Pascual López Mejía, conocido en los noventa como Kike Boy y más tarde como Dubsoul, es uno de los productores madrileños con una de las trayectorias más insólitas y transversales de la música electrónica española: de los escenarios más masivos de la ruta del bakalao a los rincones más profundos del underground de club, siempre guiado por el mismo instinto creativo.
Su nombre empezó a sonar en la primera mitad de los noventa desde las entrañas del sello Quality Records, donde se convirtió en uno de los productores de referencia del sonido español de la época junto a nombres como Nacho División y Ram-J. Bajo el alias Kike Boy firmó una sucesión de singles que definen una era: Farmatron, Kabuki, Generation X, Orbital, Teknogroove, Jumper o In The Beginning son piezas que sonaron en los clubs y fiestas más importantes del país —Scorpia, Barraca, KU Ibiza— y que hoy cotizan entre los coleccionistas del remember español. Su capacidad para moverse entre el techno más duro, la makina y los territorios más experimentales le distinguió desde el principio como un productor con visión propia y no dispuesto a quedarse en una sola casilla.
Con el cierre del ciclo Quality a mediados de los noventa —cuando el sello forzó a sus artistas a virar hacia el mercado alemán y holandés, alejándose del sonido que les había dado identidad— Kike Boy fue uno de los productores que decidió romper con esa dinámica y buscar nuevos caminos creativos. Lo que vino después fue una transformación silenciosa pero profunda: el alias mutó, el BPM bajó, el groove se hizo más oscuro y orgánico, y de las pistas más iluminadas de España surgió Dubsoul, un proyecto orientado hacia el house más profundo y el dub más contemplativo.
En 2003, Tranquilo Recordings acogió ese nuevo capítulo con el Dubcity EP (Tranquilo 004), una referencia de tres cortes —Dubcity, Dubcity (Mikel Underground Style) y The Groove— que resume perfectamente la evolución del artista: líneas de bajo densas, percusiones orgánicas y una atmósfera nocturna que poco tiene que ver con los dancefloors de su primera etapa, pero que bebe de la misma obsesión por el impacto físico de la música. El remix de Mikel Underground en la cara A completó una pieza que hoy acumula más de 138 personas en lista de espera en Discogs y fue vendida por última vez en enero de 2026.
Enrique Pascual López Mejía es la prueba de que las trayectorias más interesantes no siguen una línea recta: son las que se atreven a empezar de cero cuando la música lo pide.



